{"id":3323,"date":"2007-01-15T14:18:55","date_gmt":"2007-01-15T17:18:55","guid":{"rendered":"http:\/\/kunstinargentinien.com\/?p=3323"},"modified":"2010-09-07T20:23:41","modified_gmt":"2010-09-07T23:23:41","slug":"paseo-en-el-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/kunstinargentinien.com\/index.php\/2007\/01\/15\/paseo-en-el-paraiso\/","title":{"rendered":"Paseo en el para\u00edso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/kunstinargentinien.com\/index.php\/2007\/01\/15\/lustwandeln-im-paradies\/\">Klicken Sie hier, um die deutsche Version zu lesen.<\/a><\/p>\n<p><strong>El Jard\u00edn Andaluz del Museo &#8220;Enrique Larreta&#8221;<\/p>\n<p><em>Por Susanne Franz<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"image857\" alt=FOTO13.jpg src=\"http:\/\/kunstinargentinien.com\/wp-content\/uploads\/2007\/01\/FOTO13.jpg\" \/><\/p>\n<p>El Jard\u00edn Andaluz del Museo &#8220;Enrique Larreta&#8221; es un oasis de silencio inmerso en la ciudad siempre agitada. Un paseo por los caminos laber\u00ednticos, en el que se pasa frente a verdes arbustos, \u00e1rboles que permiten tener un poco de sombra y plantas en flor, invita al visitante a la meditaci\u00f3n y capta todos sus sentidos.<\/p>\n<p>Ni bien ingresa, el visitante se ve rodeado por el encanto de este jard\u00edn. Los caminos y claustros est\u00e1n presentados en forma tal que uno parece perderse en ellos y tambi\u00e9n se est\u00e1 dispuesto a hacerlo con gusto, a pesar de que el jard\u00edn es bastante peque\u00f1o. Sin embargo, \u00e9ste se multiplica, ya que de cualquier direcci\u00f3n de la que se provenga y hacia d\u00f3nde uno se dirija, la perspectiva se transforma constantemente.<!--more--><\/p>\n<p>Cientos de matices del color verde tranquilizan la mirada. Las plantas y arbustos en flor son escasos, ya que no se debe distraer la concentraci\u00f3n del observador. En un peque\u00f1o espacio se encuentra un pozo octogonal de m\u00e1rmol, adornado por cuatro sapos de cer\u00e1mica. Est\u00e1 lleno de agua, que se desplaza lentamente en peque\u00f1os c\u00edrculos conc\u00e9ntricos y luego desborda en una pileta receptora. Tambi\u00e9n este juego tranquilo e infinito del agua y de las olas invitan a calmar el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En todos lados se captan los sentidos, se los agudiza y fortalece, sin exaltarlos. Diversas flores, entre ellas jazmines, emanan un aroma embriagador, al igual que los naranjos, tan t\u00edpicos de los Jardines Andaluces. El gorjeo de los p\u00e1jaros y el zumbido de las abejas y abejorros acarician el o\u00eddo. En parte, el suelo est\u00e1 compuesto por arcilla dura y luego, repentinamente, el canto rodado cruje bajo los pies. El andar mismo se transforma en una vivencia sensorial.<\/p>\n<p>Mirar, oler, escuchar, sentir los pies sobre el suelo, todas estas experiencias sensoriales se intensifican gracias a la disposici\u00f3n del jard\u00edn. Este jard\u00edn hispano-isl\u00e1mico, \u00fanico en toda Am\u00e9rica Latina, fue dise\u00f1ado por la acaudalada familia argentina Larreta, siguiendo el modelo de los jardines espa\u00f1oles de principios del siglo 20.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, estos jardines hab\u00edan sido creados por los \u00e1rabes, que encontraron en este pa\u00eds europeo condiciones que no conoc\u00edan de sus pa\u00edses de origen cubiertos de desiertos: plantas verdes, flores, pero por sobre todas las cosas el agua, fuente de vida. As\u00ed construyeron parques, para\u00edsos creados por el hombre y dise\u00f1ados con un objetivo, que incluso sus propios oasis no les pod\u00edan ofrecer.<\/p>\n<p>Los \u00e1rabes en Espa\u00f1a, a su vez, constru\u00edan sus jardines siguiendo el ejemplo de los persas. En su idioma, &#8220;jard\u00edn&#8221; es sin\u00f3nimo de para\u00edso. El paradis\u00edaco jard\u00edn del Museo Larreta sigue el ejemplo de renombrados parques en Espa\u00f1a. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se realiza un juego con cambios abruptos tendientes a captar los sentidos. As\u00ed, cuando se sale de un pasillo fresco y en sombra, se llega inesperadamente a estar a pleno sol. En los cuadrados dentro de los cercos perfectamente cortados que bordean los caminos laber\u00ednticos crece una vegetaci\u00f3n natural. Los \u00e1rabes sol\u00edan pararse de espalda a los cercos y arrojar las semillas por encima de los hombros. As\u00ed, el \u00e1rbol o arbusto deb\u00eda crecer donde hab\u00eda ca\u00eddo la semilla. A esta t\u00e9cnica la llamaban &#8220;La libertad enmarcada por el orden&#8221;, o bien, &#8220;El orden que rodea a la libertad&#8221;.<\/p>\n<p>El suelo se transforma repentinamente bajo los pies, los aromas cambian durante los paseos por el jard\u00edn. Todo esto aparenta ser arbitrario, pero se trata de una obra humana cuidadosamente planeada, un para\u00edso creado y delineado por el hombre para el hombre.<\/p>\n<p><em>(Jard\u00edn Andaluz del Museo Enrique Larreta, Juramento 2291, Belgrano. Informaci\u00f3n en el <a href=\"http:\/\/www.museos.buenosaires.gov.ar\/\">sitio web de los Museos de Buenos Aires<\/a>).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Klicken Sie hier, um die deutsche Version zu lesen. El Jard\u00edn Andaluz del Museo &#8220;Enrique Larreta&#8221; Por Susanne Franz El Jard\u00edn Andaluz del Museo &#8220;Enrique Larreta&#8221; es un oasis de silencio inmerso en la ciudad siempre agitada. 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