NEGATEC

Mirada crítica sobre la tecnología

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Llega “NEGATEC” al Espacio Fundación Telefónica (Arenales 1540), una interesantísima muestra de artistas argentinos y extranjeros de reconocimiento internacional que tienen una posición crítica -aunque no negativa- frente a la tecnología.

La exposición que se inaugurará el 20 de marzo a las 19 horas, reúne trabajos de Alfredo Jaar, Critical Art Ensemble, Ingo Günther, Iñigo Manglano-Ovalle, Jenny Perlin, Liza McConnell, martinafischer13, Mika Rottenberg, Ola Pehrson, Oswaldo Maciá, Roberto Jacoby – Syd Krochmalny, Wim Delvoye, y Yes Men.

El curador invitado de “NEGATEC” es Luis Camnitzer, y la co-curadora Patricia Hakim.

La entrada es libre y gratuita. La muestra se puede visitar hasta el 27 de mayo.

Ciclo de Conferencias coordinado por Patricia Hakim

Miércoles 21, 18.30 hs.: “NEGATEC y los nuevos medios”. Luis Camnitzer y Oswaldo Maciá.
Luis Camnitzer representó al Uruguay en la Bienal de Venecia en 1988 y participó en múltiples exposiciones, entre ellas la Whitney Biennial en 2000 y Documenta XI en 2002. De 1999 a 2006 fue el curador del Viewing Program del Drawing Center en Nueva York. Escribe regularmente para ArtNexus y es autor de New Art of Cuba, publicado por la University of Texas Press en 1994 y 2004.
Oswaldo Maciá nació en Colombia. Participó en las bienales de Moscú en 2007, de Venecia en 2005, de la Tate Liverpool y Shanghai en 2004, de Lanzarote y de la Habana en 2003 y en Tirana en 2001. Expuso entre otros lugares en el Sheffield Museum, Inglaterra, X-Teresa, México, en el Museo Reina Sofía en Madrid, en la VTO Gallery en Londres, en el Ludwig Forum Museum de Alemania.

Jueves 22, 18.30 hs.: Trebor Scholz, Jenny Perlin, Roberto Jacoby, Syd Krochmalny.
Trebor Scholz nació en Alemania y vive actualmente en Estados Unidos. Realiza trabajos como artista, teórico y activista. En el 2004 Scholz fundó el Institute for Distributed Creativity, iDC. Su trabajo se exhibió en numerosos países. Publica asiduamente trabajos sobre arte, educación y nuevos medios.
Jenny Perlin nació en 1970 en Williamstown, Massachusetts, Estados Unidos. Su obra ha sido exhibida en galerías y museos tales como Drawing Center, The Kitchen, Whitney Museum of American Art, Berlín Film Festival, Rotterdam Film Festival y Walker Art Center, entre otros.
Roberto Jacoby (1944, Buenos Aires, Argentina) es artista y sociólogo. Desarrolló redes de artistas y no artistas, tales como la base de datos online Bola de Nieve, la Revista Ramona y la microsociedad proyecto Venus. En 2001 cometió su primera muestra individual en la galería Belleza y Felicidad.
Syd Krochmalny (Bs As, 1981) es artista y sociólogo. A partir de 2006 desarrolla junto a Roberto Jacoby un programa de cohabitación casta y trabajo artístico e intelectual conjunto. Esta experiencia lleva las políticas relacionales al plano personal concreto.

En el Espacio Fundación Telefónica, Arenales 1540. Entrada libre.

“NEGATEC”, obra por obra:

En su obra “Perseverance and How to Develop It” (La perseverancia y cómo desarrollarla), Jenny Perlin combina las ideas de Sigmund Freud con las de Henry Ford, al servicio de una ética de trabajo obsesiva aplicada a nuestra vida cotidiana. El libro de H. Besser cuyo título Perlin utiliza para su obra apareció en 1915, el mismo año en que Freud publicó su “Duelo y melancolía”. Perlin conecta los ejercicios que Besser –un fordista– recomienda para un mejor funcionamiento en la línea de producción con las descripciones que Freud hace de las consecuencias. La ideología es traída al presente en un ciclo que ella describe como “trabajo, éxito, depresión y vuelta al trabajo”, que a su vez alimenta la industria de los psicofármacos.

“La castidad”, de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny, explora el amor platónico en un ambiente propicio para la sexualización de las relaciones, pero en el cual todas las comunicaciones están mediadas. El público puede conversar con los autores/actores, pero a través de la computadora, la cual se convierte en el túnel que conecta a la realidad con un mundo imaginado y romántico. El tema, a veces explícito, a veces dado por las circunstancias, es la castidad. Aparece como un contrapunto a lo que Jacoby describe como “una hipersexualización que domina la mayoría de las creencias y acciones humanas” y que no deja lugar al amor platónico, el “modelo filosófico fundante del pensamiento occidental”.

En sus automóviles, Martina Fischer crea una situación en la que la misma fuente de energía que sirve de combustible a los vehículos les impide circular. El cable eléctrico es simultáneamente el impulsor del movimiento y la cadena que actúa de freno, creando así un círculo de futilidad. En otro campo, a aquellos pasantes que se acercan inadvertidamente a sus cajas se les ahorra el proceso engorroso de la confesión: un sensor percibe la proximidad del presunto contrito y emite la absolución en tres idiomas. Las cajas asumen, correctamente, que todo el que se acerca es un pecador, pero también apuestan a que todos somos redimibles. En su obra más traumática, una caja con una ranura para introducir monedas emite el sonido continuo de un corazón latiente, presumiblemente aprisionado. Al introducir una moneda, el latido cesa abruptamente, convirtiendo el acto de benevolencia en asesinato.

Wim Delvoye presenta los dibujos preparativos para su obra “Cloaca”, una máquina que en sus varias versiones, de 2000 en adelante, llegó a medir unos veinte metros de largo y funciona con una tecnología extremadamente sofisticada. Se la alimenta una vez al día y la comida pasa por distintos procesos químicos cuidadosamente estudiados que replican la digestión humana. Al cabo de varias horas, “Cloaca” expele el resultado de las transformaciones en la forma de un producto que es sorprendentemente parecido a su equivalente humano.

La instalación “Dough” (Masa de pan) de Mika Rottenberg, en cambio, se centra en un video que muestra el proceso de amasar el pan. Artesanal en su forma más siniestra, la producción de la masa presenta lo contrario de la asepsia. Como un embutido interminable, gracias a los esfuerzos de una operadora memorablemente obesa, la materia se mezcla con las gotas del sudor generado por el esfuerzo. Escatológicamente, la masa atraviesa orificios de pisos y paredes para finalmente excretarse y ser cortada en fragmentos que terminan envasados en bolsas de plástico para su distribución pública.

Liza McConnell crea situaciones que parecen tecnológicamente complejas, pero son resueltas con un mínimo de materiales descartables. El espectador camina sobre una cinta sin fin y activa la proyección de una carretera por la cual va manejando. Si bien parece una película cinematográfica normal, la imagen se crea por la proyección primitiva de otra cinta sin fin que tiene pequeñas balizas pegadas y que se mueve al mismo ritmo que la del aparato de ejercicios. Aun cuando el truco está a la vista y es parte obvia e integral de la obra, McConnell logra que la magia sobreviva.

Los Yes Men se dedican a utilizar la retórica y medios de sus contrincantes sin introducir cambio alguno para llevar las ideas al extremo posible. Su nombre viene del hecho de que nunca dicen “no”. El yesman es el adulador, el que dice que sí a todo y confirma todo lo que quiere aquel que está en el poder. Los Yes Men llevan esto al extremo, permitiendo así que el ridículo surja por sí solo. La obra exhibida aquí es la documentación de una presentación a un grupo de estudiantes universitarios norteamericanos en la que se propone el reciclaje de hamburguesas. Ilustrada con técnicas de animación de videos profesionales, la presentación explica que el cuerpo solamente absorbe un 20% del valor nutritivo. Como resultado, los Yes Men proponen la depuración de las hamburguesas ya comidas y su reelaboración en nuevas hamburguesas para repartir en las economías marginales.

En distintos momentos, Iñigo Manglano-Ovalle hizo dos obras independientes que aquí terminaron complementándose. Una es la descomposición y recomposición digital, con 168.000 repeticiones, del sonido de un balazo. Durante once minutos, la explosión original se extiende y modula en una secuencia casi melódica e inofensiva que sugiere una tormenta lejana con una lluvia benigna. Simultáneamente, el paraguas expuesto es de Kevlar, una fibra plástica creada por Dupont para hacer chalecos antibalas. Manglano-Ovalle logra la misma mezcla de lo inofensivo con el peligro de muerte. La lluvia que nos puede empapar es de balas.

En forma más benévola, Ola Pehrson traduce las gráficas de las fluctuaciones de la bolsa de acciones en notas musicales. Éstas luego son cantadas por coros profesionales. Gracias a la calidad interpretativa de los coros, el NASDAQ Vocal Index tiene una calidad sorprendente y encaja dentro de los códigos de la música clásica. Las distintas compañías se revelan como poseedoras de personalidades musicales diferentes (cada integrante del coro representa una compañía), y en el coro crean una unidad armónica.

El Critical Art Ensemble (CAE) utiliza los medios de comunicación convencionales para exponer y denunciar temas en donde se cruzan la ciencia y la política para un desmedro social. El mecanismo es algo que se puede llamar “ridículo objetivo”. En una de sus operaciones repiten un experimento que el ejército británico hizo para una guerra bacteriológica. Se trata de infectar a conejillos de Indias proyectando una nube de bacilos desde un kilómetro y medio de distancia. En otro video, el FBI investiga la casa de uno de los miembros del CAE por una denuncia de bioterrorismo. Las bacterias que se encuentran en los caldos de cultivo son inocuas y fueron legalmente adquiridas como material informativo para una feria educativa (exhibida en el tercer documental en la muestra). El video de la búsqueda de material subversivo expone el caos destructivo que dejó el FBI, incluyendo cajas de pizza y botellas vacías, restos de lo consumido por los investigadores durante la pesquisa.

Ingo Günther insufla nueva vida en los caparazones de cangrejos, a los cuales anima con pequeños motores. En una escala menor la obra recuerda la fabricación de la criatura de Frankenstein en la novela de Mary Shelley, que en su época reflejaba la preocupación por los abusos de la tecnología que puede llevar a una vida y una inteligencia creadas por el hombre frente a la cual la humanidad termina sucumbiendo. En su segunda obra, muestra su pasaporte para la República de Refugiados. La República es una construcción que como nación por ahora es utópica. Günther propone una nación no geográfica con representación en las Naciones Unidas y con su economía y gobierno propios, un modelo que ve como una solución para la estructura anacrónica de la nación-estado geográfica en la que se basa el mundo de hoy. Con ironía, Günther crea un pasaporte y fabrica fundas que sirven para cubrir los pasaportes tradicionales.

Enfrentado a la misma realidad, particularmente la de los campos de refugiados en África, hace algunos años Alfredo Jaar comenzó un proyecto de cajeros automáticos. Las máquinas se rediseñarían para donar dinero a organizaciones no gubernamentales que tratan de combatir las hambrunas y epidemias en África. Con el tiempo el proyecto creció hasta ser una página en Internet que identifica las zonas en crisis y ofrece toda la información pertinente con respecto a las necesidades del lugar y las organizaciones no gubernamentales (ONG) de ayuda. El visitante puede elegir y hacer donaciones. El proyecto nunca pudo ser implementado y quedó sobre el papel. En la muestra se exponen los croquis del proyecto y un plan piloto en Internet.

En “Surrounded in Tears” (Rodeado de lágrimas), Oswaldo Maciá presenta una “sinfonía” compuesta con sonidos de lamentos recogidos alrededor del mundo. Maciá siente que debido a la saturación que sufrimos por parte de los medios dirigidos a la imagen hemos olvidado cómo escuchar el lenguaje sonoro del dolor. Los datos relativamente remotos que ofrecen la prensa y los noticieros pasan a un estado líquido que no solamente nos empapa, sino del cual ya no lograremos desprendernos. Maciá utiliza la tecnología para ponernos en contacto con los cuerpos de otros, pero también para devolvernos nuestro propio cuerpo.

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